Prevención de fracturas en personas mayores: adaptar el tratamiento a la fragilidad
Tres de cada cuatro personas mayores que sufren una fractura por fragilidad en España no reciben tratamiento para evitar una nueva lesión. Un documento de consenso de SEFRAOS propone personalizar las terapias según el estado de fragilidad y no limitarlas por la edad.
5/1/20252 min read


Sufrir una fractura tras un traumatismo de bajo impacto no es un hecho aislado; con frecuencia es la señal más clara de fragilidad ósea. En los dos años posteriores a ese suceso, el riesgo de sufrir una nueva fractura es inminente y especialmente alto en mayores de 80 años. Pese a ello, en España, tres de cada cuatro personas que sufren una fractura por fragilidad no reciben tratamiento farmacológico para la prevención secundaria de nuevos episodios.
Para abordar esta brecha en la atención, la Sociedad Española de Fracturas Osteoporóticas (SEFRAOS) ha publicado un documento de posicionamiento en la Revista Española de Geriatría y Gerontología. El trabajo analiza la evidencia sobre eficacia y seguridad de los medicamentos para la osteoporosis en personas mayores y propone un algoritmo práctico para un grupo de población heterogéneo que habitualmente ha estado infrarrepresentado en los ensayos clínicos pivotales.
La clave de la propuesta radica en situar la Valoración Geriátrica Integral y el grado de fragilidad —medido mediante herramientas clínicas como la Clinical Frailty Scale— en el centro de la decisión terapéutica. La fragilidad no debe emplearse como un motivo para retirar o denegar tratamientos que han demostrado ser eficaces, sino como una guía para individualizarlos. Preguntarse cómo camina el paciente, cuál es su situación cognitiva, qué soporte familiar tiene y cuáles son sus comorbilidades permite elegir la mejor opción asistencial.
El protocolo destaca la importancia de las terapias secuenciales (iniciando con fármacos formadores de hueso y continuando con antirresortivos en personas de alto o muy alto riesgo), acompañadas de un aporte adecuado de calcio y vitamina D. Asimismo, orienta la elección del fármaco según la vía de administración (oral, subcutánea o intravenosa) y la capacidad del entorno del paciente para garantizar un cumplimiento seguro del tratamiento.
En personas mayores con fragilidad leve o moderada que mantienen la deambulación, la prevención secundaria sigue estando plenamente indicada para proteger su autonomía y evitar caídas con consecuencias graves. Por el contrario, en fases de dependencia funcional severa o al final de la vida, los objetivos clínicos se reorientan hacia el confort, la calidad de vida y los cuidados paliativos, valorando si procede la deprescripción de fármacos que ya no aporten beneficio.
Para pacientes, familiares y profesionales, la conclusión fundamental es que no recibir tratamiento tras una fractura por fragilidad debería ser la excepción y no la norma. Evaluar la reserva fisiológica y las circunstancias particulares de cada persona mayor es el camino para cuidar la salud ósea y preservar su independencia funcional durante el mayor tiempo posible
ARTÍCULO ORIGINAL
Cancio Trujillo JM, Cedeño Veloz BA. Efficacy and safety of osteoporosis treatment in older adults. approach for the secondary prevention of fractures in older populations. a proposal by SEFRAOS. Rev Esp Geriatr Gerontol.
doi:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39721517/
https://doi.org/10.1016/j.regg.2024.101611
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